La guía
En estos momentos se está trabajando en una nueva edición, con más de 60 rutas nuevas, seis sectores inéditos y la incorporación del Desfiladero de los Beyos. Aunque ya existe material y numerosas vías que justifican sobradamente la publicación de una nueva guía, esta dependerá, como siempre, de la venta de las ediciones actuales y futuras.
Es importante concienciarnos de que la existencia de nuevas guías —independientemente del sector, localidad o región montañosa— depende directamente de que estas se vendan. En muchas ocasiones, compartir información en internet mediante copias parciales o completas del contenido de una guía va precisamente en contra de la posibilidad de editar una nueva.
Vivimos en una sociedad en la que tendemos a valorar y buscar en exceso “lo gratis”, incluso cuando ello perjudica aquello que tanto nos apasiona. Sirvan estas líneas para recordar que todos somos, en mayor o menor medida, responsables de esta situación.
A menudo olvidamos que gracias a las guías sus autores pueden reinvertir en la mejora del equipamiento y en otros aspectos relacionados con la escalada que benefician al conjunto de usuarios. Y, aun así, este trabajo dista mucho de generar los beneficios que a veces se imaginan desde fuera.
Utilizo deliberadamente el término “usuario” porque, al igual que defendemos la libertad de uso, también conviene diferenciar entre consumir y aportar. Cualquier contribución, por pequeña que sea, ayuda a sostener aquello que llamamos comunidad; una palabra que, en ocasiones, quizá empleamos con demasiada ligereza.
Los beneficios obtenidos con esta guía se han invertido íntegramente en la compra de material inoxidable para la restauración de vías ya existentes y la apertura de nuevas líneas en la zona. Se está poniendo especial atención en la búsqueda de itinerarios asequibles, teniendo en cuenta la dificultad media característica de estos desfiladeros.
Asimismo, se está trabajando para equipar todas las reuniones con dos chapas con argolla, una solución más limpia y segura que evita el uso de cordinos —que rara vez se sustituyen— o maillones que terminan oxidándose y que casi nunca son reemplazados, salvo por los propios aperturistas.
Es importante destacar que este trabajo no ha contado con el apoyo de marcas ni patrocinadores. Todo el esfuerzo realizado ha sido completamente altruista y asumido económicamente por los propios equipadores y aperturistas.
Este apunte pretende simplemente reconocer y agradecer a quienes invierten su tiempo, dinero y esfuerzo en crear y mantener vías para todos. Personas que, además de asumir el desgaste del material, rara vez obtienen beneficio o visibilidad alguna más allá del reconocimiento —a menudo insuficiente— que merecen. Y que, en muchos casos, también deben soportar la crítica constante que forma parte de este singular mundo de la escalada.
Hasta la fecha, amigos como Ekain, Alberto Tapia, Richie Patterson y Guillem Teba han colaborado aportando material inoxidable para nuevas aperturas y restauraciones. También han contribuido el Club Sierra Cantabria y la empresa energética Logos
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